
sábado, 26 de febrero de 2011
FREEDOM NOW

Época de la Violencia en Colombia

Guerrilla de Eliseo Velásquez, Fernando Botero 1988
Óleo sobre lienzo
Es una pintura horizontal, compuesta por un fondo de naturaleza que con una pincelada refinada y uniforme, le da volumen a los árboles. Botero siempre usa la deformación en sus pinturas, pues para él eso es arte, los troncos de los árboles en esta ocasión están deformados con un color gris alterando la normalidad de la naturaleza. Los hombres que pinta, quienes son los protagonistas de su obra, están agrandados, tienen gran volumen, con expresiones serias, rígidas y exactas, mostrando que para Botero no hay limitación a la hora de pintar solo un rigor y refinamiento en sus pinceladas.
El tamaño de los seres humanos y elementos son grandes en comparación al espacio en el que los pinta. Hay un equilibrio entre las formas y el espacio, mostrando unos puntos de fuga claros que proporcionan una escena real con un paralelismo entre los objetos.
Botero siempre recrea alguna escena social, en especial las colombianas, desde la geografía hasta lo cultural. Pero en este caso, visualiza una de las épocas más importantes y violentas que tuvo el país desde la muerte del líder liberal Jorge Eliecer Gaitán en 1949. En esa época el presidente de Colombia era el conservador Mariano Ospina Pérez, quien antes de las elecciones, el 9 de Noviembre de 1949, impone el Estado de Sitio en todo el país por el desorden público que había desde el Bogotazo. Allí empieza toda la era de violencia colombiana con una guerra bipartidista entre liberales y conservadores.
El 27 de Noviembre, los liberales deciden hacer una huelga pacífica y empiezan a conformarse grupos y a reconocerse nombres. Uno de ellos, es Eliseo Velásquez quien hace una toma armada en Puerto López, Meta. Eliseo es un campesino liberal, líder de uno de los tantos núcleos guerrilleros que aparecieron.
La idea era luchar en pro de las personas con el ideal de estar en contra del Estado. Es por esto que los guerrilleros, empezaron a desplazarse por todo el país viviendo en el campo. Esta obra muestra una escena de cómo era la vivencia allí. Son 6 hombres, tres de ellos están despiertos vigilando o haciendo guardia, mientras los otros descansan. Los ángulos, la luz y los colores que usa el autor generan cierta sensación de realidad y emotividad.
Al pintar maletas y un saco de café, refleja la emigración o la vivencia como nómadas de los guerrilleros; las facciones no son negativas, al contrario, son campesinos tranquilos en medio del campo descansando y trabajando, quienes inicialmente luchaban por sus territorios, ya que el presidente Laureano Gómez quien tomo el mando en 1950, decidió sacar a los campesinos liberales y comunistas. Ellos vivían reprimidos por este gobierno y lograron más de veinte mil hombres en sus filas.
La violencia fue uno de los temas de Botero durante la época de 1950 y 1990. La Guerrilla de Eliseo Velásquez, fue un gran logro en representación, cromatismo y arte del realismo mágico de Botero.
*Fotografía tomada de El Museo de Botero, Bogotá
Luis Caballero y la Homosexualidad

Autor: Luis Caballero
Técnica: Carboncillo
Título: Sin título
Uno de los elementos más importantes de la obra de Luis Caballero es el erotismo. Hace uso del cuerpo humano para expresar sus más profundos sentimientos él lo dice de la siguiente forma… “éste el único tema que me apasiona de verdad, y a través del cual me siento capaz de poder expresar cualquier cosa…[1]” En esta obra que escogí, Caballero hace uso del carboncillo para plasmar la trasfiguración del cuerpo humano masculino.
Fue educado bajo los cánones de una cultura visual renacentista y de una sociedad puritana. Lo cual lo influenciaron mucho en la forma y el estilo de sus obras. En la gran mayoría de sus cuadros hay cuerpos masculinos desnudos, que reflejan un sentimiento de drama y angustia por un dolor que agobia sus almas. Además de maneja con destreza las técnicas del carboncillo, sepia y la sanguina para dibujar los cuerpos atléticos y musculosos de sus modelos.
Luis Caballero nunca fue colorista, para él lo más importante era la línea, las formas, la luz y la sombra… “Le echo color a los cuadros de la misma manera como utilizo mis paisajes, por relleno”[2]. Esto le la a sus cuadros cierto dramatismo y oscuridad.
En este cuadro de pueden ver los contornos humanos bien definidos, las líneas hacen que las figuras adquieran volumen y movimiento, hay luz y sombra. Hace alusión a la belleza del cuerpo humano, a la necesitad de la unión y el deseo de los cuerpos del contacto con otros.
Es una maraña de cuerpos entrelazados unos con otros en donde la sensualidad y el erotismo juegan un papel principal en la obra. Un tema recurrente es la homosexualidad. Esto se hace evidente por sus torsos desnudos casi siempre acompañados por más hombres que se juntan y hacen que el cuadro adquiera un sentido. Los personajes de sus dibujos dan la sensación de dolor y angustia. El dolor va mas allá del simple dolor físico, es un dolor más existencial, pareciera como si les estuviera doliendo el alma por vivir en una sociedad que rechaza el homosexualismo.
Aún en esta época la homosexualidad es un tabú. Los homosexuales no tienen los mismos derechos que los heterosexuales y son marginados por la sociedad. Es más, hay algunos que piensan que “la homosexualidad es una enfermedad y puede curarse[3]”, en donde grupos religiosos ofrecen psicoterapias para que los homosexuales sean otra vez ‘normales’. Para esta gente la homosexualidad está en la lista de desordenes psiquiátricos y tiene que ser erradicado de la sociedad.
La sociedad conservadora y retrograda en la que le tocó vivir a Caballero, aún en estos días sigue vigente, en donde los homosexuales les cuesta mucho trabajo llevar una vida normal en sociedad y formar familias. En Colombia aún no es posible que los homosexuales adopten hijos. Los críticos y los oponentes a esto plantean varios puntos por los cuales las parejas gay no pueden adoptar hijos; dicen que los niños necesitan tener un núcleo familiar compuesto con una figura femenina y otra masculina, dicen que no es buen ejemplo para los niños, pero la que más me llamó la atención fue una que encontré en internet que afirma que la homosexualidad es contagiosa y por ende los niños se van contagiar y van a ser homosexuales en su vida adulta[4].
Lo que caballero refleja en sus obras es la angustia y el dolor que sienten los homosexuales por no poder llevar una vida normal en comunidad, y por ser estigmatizados y algunas veces señalados por el simple hecho de ser gay.
JULIANA BERMÚDEZ DÍAZ
[1] Caballero y el erotismo. Entrevista. Consultado en: http://www.colarte.com/recuentos/C/CaballeroLuis/entrevista.htm. Día: 25 de febrero de 2011. Hora: 4:35Pm.
[2] Murió Luis Caballero. Consultado en: http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-348502. Día: 25 de febrero de 2011. Hora: 4:30Pm.
[3] Estudio demuestra que la Homosexualidad es una enfermedad y puede curarse. Consultado en: http://www.aciprensa.com/noticia.php?n=2142 Día: 25 de febrero de 2011. Hora: 5:00Pm.
[4] La adopción de niños por parejas gay. Consultado en http://www.enplenitud.com/nota.asp?articuloID=2523 El día: 25 de febrero 2011. Hora: 5:00Pm.
Gustos ... en la pintura

Definitivamente el primer impacto al ver algo siempre va a prevalecer. Es por esto, que a esta pintura, su primera impresión es lo que más me gusta; no hay nada más emocionante y vibrante, que ver este grabado y sentir movimiento, realidad e instantaneidad. Los trazos y líneas que Picasso cuidadosamente dibujó, son perfectas para hacer sentir y creer en la gallina con los polluelos pero dentro de un escenario real. Se podría pensar que este autor fue muy meticuloso a la hora de pensar en cómo plasmar esta situación o escena común.
A través de la profundidad con que dibujó, me hizo sentir amor maternal y ternura, y es tal vez eso lo que más atrae de esta obra. Pienso que un artista crea algo no con un sin razón, sino con un objetivo y el principal, es pasar un mensaje o mostrar algo que le gusta, y realmente esto lo hace este grabado.
Las proporciones de la gallina y los polluelos están bien establecidas, y los rasgos de los personajes, están claros y reales. Por otra parte, logra mostrar un entorno claro, lo digo por la base en que pone a sus personajes. Esa paja o pasto dibujado en línea curva, con una variación en la tonalidad y el grosor hace sentir al espectador un movimiento constante de los polluelos dentro de su hábitat.
Si mi principal gusto fue la generación de movimiento e inclinaciones, como lo genera la técnica del puntillismo. Definitivamente, para dar más vida a una obra es el color. Siento que hubiera generado más ilustración a los personajes y su hábitat.
Así mismo, sin saber la finalidad del autor pero que intuyo es mostrar la relación de la gallina con sus polluelos, hubiera sido de gran ayuda más elementos del entorno en que viven, no solo mostrar el suelo sino qué más elementos juegan en el contexto de estos animales.
Finalmente, me encantó la sensación de movimiento y el impacto alegre y positivo que genera esta obra cuando se observa. Pero pienso que le faltaron elementos del entorno para que fuera no más explícita sino más atractiva en el tiempo.
Pintura Abstracta en la TAdeo

Esta composición, a simple vista genera una sensación de incertidumbre hacia una decisión que se deba tomar en la vida. Se puede ver cómo acentúa la forma real de una puerta, es decir, las tres formas grises son puertas grandes con distintas puertas pequeñas que por la el trazo de la línea muestran una opción diferente.
El espacio irreal que el autor dibuja es un lila oscuro, lo cual da la sensación que en el fondo de esas puertas y esas opciones, hay un paraíso, o simplemente una tranquilidad que él busca. La necesidad interior que plasma el autor, es ¿Qué hay más allá de la muerte? La forma ovalada superior y recta inferior, da una forma de lápida.
La primera “lápida” que está a mano derecha, tiene unas líneas bien marcadas, gruesas y definidas, inclusive, la puerta pequeña está perfectamente recta y alta. Da la sensación de ser la mejor opción para tomar, pero el autor siente que está muy alta y difícil de alcanzar. Si esta es su preocupación interior, logró hacer algo irreal para sentir que puede alcanzar un mejor más allá de la muerte, y fue crear una puerta o peldaño para poder ser ganador de esa opción. Esta puerta la representa con el rectángulo que pintó en línea recta pero no tiene mucha profundidad reflejando algo de miedo. Dejar el fondo lila es tener la certeza de que fue la mejor opción que tomo, y que la muerte puede tener un más allá positivo aunque la realidad muestre lo contrario. El trazo amarillo sobre el rectángulo, es la representación de sí mismo. Sin embargo, al espectador le embarga la duda del por qué los trazos negros inferiores, genera una sombra o un sin sabor sin descifrar.
La segunda y tercera lápida, son dos opciones no tan convincentes. La segunda está deformada y sin base, ni de color ni de trazo. Y la tercera, está aún más deformada y sin terminar al lado izquierdo, el trazo que le da forma, y la puerta pequeña no es muy llamativa para entrar.
El movimiento en las pinceladas, da una sensación de ir y venir. Todo el borde de la pintura no tiene un fin exacto ni definido, por eso al ver la pintura hay un sentido de tensión y búsqueda constante
Norman Mejía y su visión de los 60s a través de la mujer
Norman Mejía y su visión de los 60s a través de la mujer
Por Jaime Alberto Báez Peñuela
“La reina del mundo” (1966), del pintor cartagenero Norman Mejía (1938), se encuentra expuesta en el Museo de Arte del Banco de la República. La obra hace parte de una serie de obras centradas en la mujer que el artista elaboró en los 60s. Una de ellas, “La horrible mujer castigadora”, recibió el Premio Nacional de Pintura en 1965.
Luego de este logro, Mejía entró en el centro de la opinión pública como uno de los referentes del arte colombiano. Sobre su obra, el crítico Eduardo Serrano, escribió en los 70s: "Su pintura, sencillamente, no es encasillable, se sale de toda preconcepción y transgrede todos los parámetros establecidos, para ubicarse en un territorio virgen plásticamente, en el que se conjugan el cosmos y el espíritu, la intuición y el arrojo, para crear una mezcla de paisajes y abstracción, de visión multicolor y vigorosa que invita a una exploración gozosa de su totalidad y a un examen minucioso de sus detalles".
En cuanto a “La reina del mundo”, cabe destacar que está elaborada en tres colores: negro, blanco y rojo. Cada pincelada parece tener vida, movimiento; es como un río de tres colores que va formando el cuerpo deforme de la mujer. Su rostro revela desesperación; sus ojos rojos miran fijamente, como si estuvieran previniéndose de algo o alguien; sus dientes están afilados y presentan pequeñas manchas rojas como si estuvieran sangrando; sus brazos están abiertos y levantados, suspendidos a la espera.
Por otro lado, en la parte inferior del cuadro se representa la vagina de la mujer como un círculo negro emanando gotas de sangre, dentro del cual hay un rostro, un nuevo ser. En palabras de Mejía éste es el hoyo negro del cual todo procede, del cual se origina la vida. Este elemento no sólo se presenta en esta obra, ya que también fue usado en la mayoría de las pinturas que elaboró el artista en dicha época.
Adicionalmente, cabe analizar que la pintura fue elaborada a mediados de los años 60s. Periodo caracterizado por grandes cambios en el mundo. La revolución femenina, el hippismo, el auge del rock ‘n roll, el alto consumo de drogas, la creación de la píldora anticonceptiva, el sexo sin medida y una juventud en busca de “libertad”, eran los referentes de la época.
Ante un panorama polarizado por la Guerra Fría, protagonizada por los Estados Unidos y la Unión Soviética, se necesitaba salir de la realidad, reconceptualizar, proponer nuevos rumbos. Ya no se quería ser esclavo de Dios o de la religión, pero sí se era siervo de las pasiones, de los vicios, de los placeres instantáneos; ya no se quería más el orden establecido, pero sí se querían imponer las nuevas tendencias; se quería mayor desarrollo social, pero se acababa con la familia, núcleo de la sociedad; se quería conservar el medio ambiente, pero se seguía atacando la vida humana…
“La reina del mundo” simboliza todas estas inquietudes de la época. ¡Quién mejor que una mujer para representar los cambios del periodo! ¡Quién mejor que una mujer expectante, desolada y temerosa, para mostrar la visión crítica y compleja que Norman Mejía siempre ha tenido de la realidad!
La mujer en los 50’s
Contrapunto
Cuidaba a sus hijos (quienes eran concebidos a una temprana edad) y atendía a su marido. Estas eran las tareas a cumplir para ser considerada una mujer “exitosa”.