sábado, 26 de febrero de 2011

FREEDOM NOW

FREEDOM NOW

 
EL PAYASO VOLADOR (CHANGALL MARC)

A veces se hace asfixiante vivir en sociedad, por lo tanto la libertad debe ejercitarse y no limitarse  dentro de este mundo real en el que vivimos. Chagall Marc rompe con la normatividad judaica, se libera –en  cierto sentido- de la prohibición  que en aquella época se daba por  la realización de imágenes. El concepto de libertad siempre ha sido una premisa falsa o un detonante en la historia del hombre. Personajes como Foucault explican como los hombres deben aprender a ver que son mucho más libres de lo que se sienten. De cómo existe una aceptación universal; como verdad, como evidencia, a partir de una construcción moral, racional y lógica; el orden del discurso. Un orden implantado se convierte entonces  en la formula de la normatividad,  con la que  le imponen al individuo que vive en sociedad un futuro, un deber pensar, un deber ser y un deber   con el que se adquieren objetos innecesarias que de alguna forma quebrantan la libertad, resignándola así a su encierro.
Evoco a la libertad en el primer párrafo, porque veo a un pequeño personaje quien lleva en sus manos un violín, un aparato que connota felicidad, la felicidad connota de alguna manera libertad de espíritu. Los instrumentos son palancas que al reproducirse generan musicalidad, un gusto que nadie se niega, una satisfacción que nadie niega tener, un deleite que comparte toda la humanidad.
En el cuadro se ve clara la idea de satisfacción, todos se encuentra dentro de una burbuja de goce, la masa detrás de los personajes principales, es entonces una representación de sociedad, de un mundo placentero donde los hombres intentan buscar y sentir tan anhelada libertad prometida que sólo ellos mismos pueden construir –ya sea por medio de alguna fiesta preparada-.
Ahora quisiera dirigir la mirada al payaso volador, un personaje que rompe el molde. Él es peculiar por la  posición de desobediencia en la que se encuentra  –por estar al revés-, es  uno de esos hombres que se atreven a flotar, a mirar más allá de lo que la sociedad le impone. El payaso es tal vez el único personaje que no le teme al miedo a hacer el ridículo y es tal vez el único en atreverse a disfrutar la libertad.
La vanguardia es tal vez otro factor que sobresale de la obra del artista Chagall Marc, con su concepto de sociedad, goce, libertad, moral, masa y  amor, vemos como su arte cumple con presentar nuevos colores a concepciones apagadas, sentimos entre tantos trazos y colores una infancia implícita en el cuadro . Cuando esto se cumple, se establece un vínculo con épocas diferentes y hace que sus espíritus vuelvan a engrandecer la obra. Pero por unos instantes, esta obra vanguardista genera que un sentimiento perdido vuelva a despertarse y entonces aquí es donde se puede unir libertad con infancia (payaso volador). Involuntariamente su deber se convierte en el de hacer que la humidad vuelva a su niñez; esta es su deleite y su límite.  
La libertad no es pura, la libertad al igual que otros conceptos, se encuentra  envuelta entre actos de restricciones, entre rutinas donde el hombre debe aplicar una mirada para diferir del común; de esa masa que se presenta en la obra  detrás de los personajes principales. La libertad debe ser un trabajo constante donde los hombres estén constantes en la labor de  la abertura a su mirada. Libertad no es sólo diferir de la masa, la libertad de espíritu debe ser un punto de fuga  donde los hombres encuentren su objetivo de pensamiento y acción en vez que el de implantación por parte del Estado o la cultura en la que habitan.
Estudiante: Nathalia Mier

Época de la Violencia en Colombia


Guerrilla de Eliseo Velásquez, Fernando Botero 1988

Óleo sobre lienzo

Es una pintura horizontal, compuesta por un fondo de naturaleza que con una pincelada refinada y uniforme, le da volumen a los árboles. Botero siempre usa la deformación en sus pinturas, pues para él eso es arte, los troncos de los árboles en esta ocasión están deformados con un color gris alterando la normalidad de la naturaleza. Los hombres que pinta, quienes son los protagonistas de su obra, están agrandados, tienen gran volumen, con expresiones serias, rígidas y exactas, mostrando que para Botero no hay limitación a la hora de pintar solo un rigor y refinamiento en sus pinceladas.

El tamaño de los seres humanos y elementos son grandes en comparación al espacio en el que los pinta. Hay un equilibrio entre las formas y el espacio, mostrando unos puntos de fuga claros que proporcionan una escena real con un paralelismo entre los objetos.

Botero siempre recrea alguna escena social, en especial las colombianas, desde la geografía hasta lo cultural. Pero en este caso, visualiza una de las épocas más importantes y violentas que tuvo el país desde la muerte del líder liberal Jorge Eliecer Gaitán en 1949. En esa época el presidente de Colombia era el conservador Mariano Ospina Pérez, quien antes de las elecciones, el 9 de Noviembre de 1949, impone el Estado de Sitio en todo el país por el desorden público que había desde el Bogotazo. Allí empieza toda la era de violencia colombiana con una guerra bipartidista entre liberales y conservadores.

El 27 de Noviembre, los liberales deciden hacer una huelga pacífica y empiezan a conformarse grupos y a reconocerse nombres. Uno de ellos, es Eliseo Velásquez quien hace una toma armada en Puerto López, Meta. Eliseo es un campesino liberal, líder de uno de los tantos núcleos guerrilleros que aparecieron.

La idea era luchar en pro de las personas con el ideal de estar en contra del Estado. Es por esto que los guerrilleros, empezaron a desplazarse por todo el país viviendo en el campo. Esta obra muestra una escena de cómo era la vivencia allí. Son 6 hombres, tres de ellos están despiertos vigilando o haciendo guardia, mientras los otros descansan. Los ángulos, la luz y los colores que usa el autor generan cierta sensación de realidad y emotividad.

Al pintar maletas y un saco de café, refleja la emigración o la vivencia como nómadas de los guerrilleros; las facciones no son negativas, al contrario, son campesinos tranquilos en medio del campo descansando y trabajando, quienes inicialmente luchaban por sus territorios, ya que el presidente Laureano Gómez quien tomo el mando en 1950, decidió sacar a los campesinos liberales y comunistas. Ellos vivían reprimidos por este gobierno y lograron más de veinte mil hombres en sus filas.

La violencia fue uno de los temas de Botero durante la época de 1950 y 1990. La Guerrilla de Eliseo Velásquez, fue un gran logro en representación, cromatismo y arte del realismo mágico de Botero.

*Fotografía tomada de El Museo de Botero, Bogotá

Luis Caballero y la Homosexualidad


Autor: Luis Caballero
Técnica: Carboncillo
Título: Sin título

Uno de los elementos más importantes de la obra de Luis Caballero es el erotismo. Hace uso del cuerpo humano para expresar sus más profundos sentimientos él lo dice de la siguiente forma…éste el único tema que me apasiona de verdad, y a través del cual me siento capaz de poder expresar cualquier cosa[1]” En esta obra que escogí, Caballero hace uso del carboncillo para plasmar la trasfiguración del cuerpo humano masculino.

Fue educado bajo los cánones de una cultura visual renacentista y de una sociedad puritana. Lo cual lo influenciaron mucho en la forma y el estilo de sus obras. En la gran mayoría de sus cuadros hay cuerpos masculinos desnudos, que reflejan un sentimiento de drama y angustia por un dolor que agobia sus almas. Además de maneja con destreza las técnicas del carboncillo, sepia y la sanguina para dibujar los cuerpos atléticos y musculosos de sus modelos.

Luis Caballero nunca fue colorista, para él lo más importante era la línea, las formas, la luz y la sombra… “Le echo color a los cuadros de la misma manera como utilizo mis paisajes, por relleno[2]. Esto le la a sus cuadros cierto dramatismo y oscuridad.

En este cuadro de pueden ver los contornos humanos bien definidos, las líneas hacen que las figuras adquieran volumen y movimiento, hay luz y sombra. Hace alusión a la belleza del cuerpo humano, a la necesitad de la unión y el deseo de los cuerpos del contacto con otros.

Es una maraña de cuerpos entrelazados unos con otros en donde la sensualidad y el erotismo juegan un papel principal en la obra. Un tema recurrente es la homosexualidad. Esto se hace evidente por sus torsos desnudos casi siempre acompañados por más hombres que se juntan y hacen que el cuadro adquiera un sentido. Los personajes de sus dibujos dan la sensación de dolor y angustia. El dolor va mas allá del simple dolor físico, es un dolor más existencial, pareciera como si les estuviera doliendo el alma por vivir en una sociedad que rechaza el homosexualismo.

Aún en esta época la homosexualidad es un tabú. Los homosexuales no tienen los mismos derechos que los heterosexuales y son marginados por la sociedad. Es más, hay algunos que piensan que “la homosexualidad es una enfermedad y puede curarse[3]”, en donde grupos religiosos ofrecen psicoterapias para que los homosexuales sean otra vez ‘normales’. Para esta gente la homosexualidad está en la lista de desordenes psiquiátricos y tiene que ser erradicado de la sociedad.

La sociedad conservadora y retrograda en la que le tocó vivir a Caballero, aún en estos días sigue vigente, en donde los homosexuales les cuesta mucho trabajo llevar una vida normal en sociedad y formar familias. En Colombia aún no es posible que los homosexuales adopten hijos. Los críticos y los oponentes a esto plantean varios puntos por los cuales las parejas gay no pueden adoptar hijos; dicen que los niños necesitan tener un núcleo familiar compuesto con una figura femenina y otra masculina, dicen que no es buen ejemplo para los niños, pero la que más me llamó la atención fue una que encontré en internet que afirma que la homosexualidad es contagiosa y por ende los niños se van contagiar y van a ser homosexuales en su vida adulta[4].

Lo que caballero refleja en sus obras es la angustia y el dolor que sienten los homosexuales por no poder llevar una vida normal en comunidad, y por ser estigmatizados y algunas veces señalados por el simple hecho de ser gay.


JULIANA BERMÚDEZ DÍAZ



[1] Caballero y el erotismo. Entrevista. Consultado en: http://www.colarte.com/recuentos/C/CaballeroLuis/entrevista.htm. Día: 25 de febrero de 2011. Hora: 4:35Pm.

[2] Murió Luis Caballero. Consultado en: http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-348502. Día: 25 de febrero de 2011. Hora: 4:30Pm.

[3] Estudio demuestra que la Homosexualidad es una enfermedad y puede curarse. Consultado en: http://www.aciprensa.com/noticia.php?n=2142 Día: 25 de febrero de 2011. Hora: 5:00Pm.

[4] La adopción de niños por parejas gay. Consultado en http://www.enplenitud.com/nota.asp?articuloID=2523 El día: 25 de febrero 2011. Hora: 5:00Pm.

Gustos ... en la pintura


Definitivamente el primer impacto al ver algo siempre va a prevalecer. Es por esto, que a esta pintura, su primera impresión es lo que más me gusta; no hay nada más emocionante y vibrante, que ver este grabado y sentir movimiento, realidad e instantaneidad. Los trazos y líneas que Picasso cuidadosamente dibujó, son perfectas para hacer sentir y creer en la gallina con los polluelos pero dentro de un escenario real. Se podría pensar que este autor fue muy meticuloso a la hora de pensar en cómo plasmar esta situación o escena común.

A través de la profundidad con que dibujó, me hizo sentir amor maternal y ternura, y es tal vez eso lo que más atrae de esta obra. Pienso que un artista crea algo no con un sin razón, sino con un objetivo y el principal, es pasar un mensaje o mostrar algo que le gusta, y realmente esto lo hace este grabado.

Las proporciones de la gallina y los polluelos están bien establecidas, y los rasgos de los personajes, están claros y reales. Por otra parte, logra mostrar un entorno claro, lo digo por la base en que pone a sus personajes. Esa paja o pasto dibujado en línea curva, con una variación en la tonalidad y el grosor hace sentir al espectador un movimiento constante de los polluelos dentro de su hábitat.

Si mi principal gusto fue la generación de movimiento e inclinaciones, como lo genera la técnica del puntillismo. Definitivamente, para dar más vida a una obra es el color. Siento que hubiera generado más ilustración a los personajes y su hábitat.

Así mismo, sin saber la finalidad del autor pero que intuyo es mostrar la relación de la gallina con sus polluelos, hubiera sido de gran ayuda más elementos del entorno en que viven, no solo mostrar el suelo sino qué más elementos juegan en el contexto de estos animales.

Finalmente, me encantó la sensación de movimiento y el impacto alegre y positivo que genera esta obra cuando se observa. Pero pienso que le faltaron elementos del entorno para que fuera no más explícita sino más atractiva en el tiempo.

Pintura Abstracta en la TAdeo


Esta composición, a simple vista genera una sensación de incertidumbre hacia una decisión que se deba tomar en la vida. Se puede ver cómo acentúa la forma real de una puerta, es decir, las tres formas grises son puertas grandes con distintas puertas pequeñas que por la el trazo de la línea muestran una opción diferente.

El espacio irreal que el autor dibuja es un lila oscuro, lo cual da la sensación que en el fondo de esas puertas y esas opciones, hay un paraíso, o simplemente una tranquilidad que él busca. La necesidad interior que plasma el autor, es ¿Qué hay más allá de la muerte? La forma ovalada superior y recta inferior, da una forma de lápida.

La primera “lápida” que está a mano derecha, tiene unas líneas bien marcadas, gruesas y definidas, inclusive, la puerta pequeña está perfectamente recta y alta. Da la sensación de ser la mejor opción para tomar, pero el autor siente que está muy alta y difícil de alcanzar. Si esta es su preocupación interior, logró hacer algo irreal para sentir que puede alcanzar un mejor más allá de la muerte, y fue crear una puerta o peldaño para poder ser ganador de esa opción. Esta puerta la representa con el rectángulo que pintó en línea recta pero no tiene mucha profundidad reflejando algo de miedo. Dejar el fondo lila es tener la certeza de que fue la mejor opción que tomo, y que la muerte puede tener un más allá positivo aunque la realidad muestre lo contrario. El trazo amarillo sobre el rectángulo, es la representación de sí mismo. Sin embargo, al espectador le embarga la duda del por qué los trazos negros inferiores, genera una sombra o un sin sabor sin descifrar.

La segunda y tercera lápida, son dos opciones no tan convincentes. La segunda está deformada y sin base, ni de color ni de trazo. Y la tercera, está aún más deformada y sin terminar al lado izquierdo, el trazo que le da forma, y la puerta pequeña no es muy llamativa para entrar.

El movimiento en las pinceladas, da una sensación de ir y venir. Todo el borde de la pintura no tiene un fin exacto ni definido, por eso al ver la pintura hay un sentido de tensión y búsqueda constante

Norman Mejía y su visión de los 60s a través de la mujer

Norman Mejía y su visión de los 60s a través de la mujer

Por Jaime Alberto Báez Peñuela

“La reina del mundo” (1966), del pintor cartagenero Norman Mejía (1938), se encuentra expuesta en el Museo de Arte del Banco de la República. La obra hace parte de una serie de obras centradas en la mujer que el artista elaboró en los 60s. Una de ellas, “La horrible mujer castigadora”, recibió el Premio Nacional de Pintura en 1965.

Luego de este logro, Mejía entró en el centro de la opinión pública como uno de los referentes del arte colombiano. Sobre su obra, el crítico Eduardo Serrano, escribió en los 70s: "Su pintura, sencillamente, no es encasillable, se sale de toda preconcepción y transgrede todos los parámetros establecidos, para ubicarse en un territorio virgen plásticamente, en el que se conjugan el cosmos y el espíritu, la intuición y el arrojo, para crear una mezcla de paisajes y abstracción, de visión multicolor y vigorosa que invita a una exploración gozosa de su totalidad y a un examen minucioso de sus detalles".

En cuanto a “La reina del mundo”, cabe destacar que está elaborada en tres colores: negro, blanco y rojo. Cada pincelada parece tener vida, movimiento; es como un río de tres colores que va formando el cuerpo deforme de la mujer. Su rostro revela desesperación; sus ojos rojos miran fijamente, como si estuvieran previniéndose de algo o alguien; sus dientes están afilados y presentan pequeñas manchas rojas como si estuvieran sangrando; sus brazos están abiertos y levantados, suspendidos a la espera.

Por otro lado, en la parte inferior del cuadro se representa la vagina de la mujer como un círculo negro emanando gotas de sangre, dentro del cual hay un rostro, un nuevo ser. En palabras de Mejía éste es el hoyo negro del cual todo procede, del cual se origina la vida. Este elemento no sólo se presenta en esta obra, ya que también fue usado en la mayoría de las pinturas que elaboró el artista en dicha época.

Adicionalmente, cabe analizar que la pintura fue elaborada a mediados de los años 60s. Periodo caracterizado por grandes cambios en el mundo. La revolución femenina, el hippismo, el auge del rock ‘n roll, el alto consumo de drogas, la creación de la píldora anticonceptiva, el sexo sin medida y una juventud en busca de “libertad”, eran los referentes de la época.

Ante un panorama polarizado por la Guerra Fría, protagonizada por los Estados Unidos y la Unión Soviética, se necesitaba salir de la realidad, reconceptualizar, proponer nuevos rumbos. Ya no se quería ser esclavo de Dios o de la religión, pero sí se era siervo de las pasiones, de los vicios, de los placeres instantáneos; ya no se quería más el orden establecido, pero sí se querían imponer las nuevas tendencias; se quería mayor desarrollo social, pero se acababa con la familia, núcleo de la sociedad; se quería conservar el medio ambiente, pero se seguía atacando la vida humana…

“La reina del mundo” simboliza todas estas inquietudes de la época. ¡Quién mejor que una mujer para representar los cambios del periodo! ¡Quién mejor que una mujer expectante, desolada y temerosa, para mostrar la visión crítica y compleja que Norman Mejía siempre ha tenido de la realidad!

La mujer en los 50’s

Por: Laura Mesa


Contrapunto
Fernando Botero, 1957
Óleo sobre tela
Museo Nacional, Sala modernidades



Luego de que Fernando Botero regresara de New York, compartió con Alejandro Obregón y Jorge Elías Triana, el segundo premio en Pintura del X Salón de Artistas Colombianos, con el óleo Contrapunto. 

En esta obra Botero evidencia su propio modo de concebir los objetos de la cotidianidad, acercándose al pensamiento del arte abstracto y alejándose de unos referentes específicos, como lo son una cafetera y unas manzanas sobre un mesón aparentemente de cocina, un frutero con un racimo de uvas dentro y una maceta con plantas y flores. El espacio que se recrea es una cocina y claramente se muestra la presencia de la mujer en el contexto de esta representación pictórica ya que un elemento clave para recordar el espacio de la mujer en los años 50´s es el hogar y en este caso la cocina.

Esta es una cocina decorada, ya que la maceta con plantas y flores serían detalles típicos de un ama de casa que prepara los alimentos y cuida de sus hijos mientras su esposo sale a trabajar. El pensamiento de la mujer en esta década aún estaba relacionado con una mentalidad en donde su máxima prioridad es su familia.
El trabajo de la mujer era ser un ama de casa impecable y nunca trabajaba fuera.
Cuidaba a sus hijos (quienes eran concebidos a una temprana edad) y atendía a su marido. Estas eran las tareas a cumplir para ser considerada una mujer “exitosa”.

Para las mujeres aún no era importante estudiar, para esta época con que una mujer fuera capaz de leer escribir, realizar las tareas domesticas y comportarse en público, era más que suficiente. Se tomaba el colegio como institución encargada de la formación de futuras madres y esposas, no como lo que en realidad es: un organismo facultado para la formación de futuros profesionales y ciudadanos proactivos.  La mujer no era vista como una futura profesional y ciudadana proactiva.

Por su parte en el contexto colombiano, los años 50’s fueron importantes para la historia y la mujer jugó un papel determinante en este contexto. Colombia fue uno de los últimos países de América en concederle derechos políticos a las mujeres, quienes pudieron concurrir a las urnas por primera vez hace 50 años, el primero de diciembre de 1957. Justo en este año, Botero llegaba de New York, y fue en este mismo año cuando plasmó en este óleo una cocina. Una cocina reformada con los cambios que se estaban dando para la mujer en esta década. La mujer careció del derecho a la ciudadanía hasta el año 1954, cuando el entonces presidente, el general Gustavo Rojas Pinilla, impuso una reforma constitucional que les concedió el derecho a elegir y ser elegidas.

Lo primero fue concederles el derecho a ser ciudadanas, así que se les otorgó la cédula de ciudadanía y se determinó que el número de identificación de las mujeres fuera superior al 20 millones. Entonces el primer documento, expedido bajo el número 20.000.001 fue asignado a doña Carola Correa, esposa de Rojas Pinilla, y el número siguiente se le entregó a su hija, María Eugenia Rojas, quien en la actualidad tiene el número más antiguo en el censo electoral colombiano.

Primera votación femenina en Colombia..


La mujer es ahora, dentro de la sociedad un elemento fundamental para el desarrollo de la misma. En el ámbito educativo político y laboral, las mujeres han logrado adelantos importantes en términos de acceso y de rendimiento y se ha  llegado incluso a superar la situación de los hombres.
La mujer ha asumido de forma voluntaria responsabilidades tanto en el ámbito público como en el privado, en donde lo más importante es mantener un equilibrio, por un lado está el hogar y por otro lado su actividad laboral, y en ambas debe cumplir por igual.

La cocina ya no es un símbolo que identifique a la mujer porque ya no es el único espacio en el que sea capaz de desenvolverse.