miércoles, 22 de agosto de 2012
Explosión en una catedral
martes, 21 de agosto de 2012
Sobre "La mujer de rojo"
Lina Pardo Ibarra http://areadeproyectos.org/intervenir/
La obra: En una vitrina de poco más de 1 m 50 de alto, 1 m de ancho y máximo 30 cm de largo; una mujer de estatura media, vestida sin más que una camisa blanca, permanece casi estática (impedida por el espacio físico disponible) una jornada laboral, durante 5 días de la semana, en el momento en que tiene su periodo menstrual. Bajo sus pies hay una tela absorbente que cuando ella no está testimonia su presencia al preservar la sangre que resulta de su menstruación. Frente a ellos, por fuera del vidrio, se encuentra una serie de fotografías de mujeres vestidas de rojo. Todas ellas son actrices, cantantes o de cualquier forma generadoras de los íconos de sensualidad, feminidad, sexualidad y belleza. De la película “The woman in red” de Gene Wilder el nombre de su performance: “La mujer de rojo”.
Su justificación: Según la performista, la razón por la que se expone en La Vitrina consiste en “cuestionar la idea de “lo femenino”, confrontando los preceptos que los medios de comunicación promueven, frente a un proceso cíclico fisiológico de las mujeres, la menstruación (…) Podemos inquirir que dicho proceso que es común a todas las mujeres es evitado, si se quiere invisibilizado en las producciones mass-mediáticas que manifiestan y representan el cuerpo de la mujer y la idea de “lo femenino””.
Mi opinión: Nunca vi el perfomance directamente. Al menos no cuando ella se encontraba ahí. Únicamente me acerqué a su idea por medio de las discusiones paralelas que suscitó, del espacio restante y de una foto en donde la veo inerte, con la cabeza tendida hacia un lado a la fuerza y probablemente fría e impregnada de sangre. Sin duda conmocionó a mucha gente. Generó disgusto, asco, reticencia de algunos, indiferencia de otros y morbo de muchos (me incluyo). Eso sí, no creo que haya generado algún tipo de agrado, placer o gozo en algún espectador. Me refiero a la primera impresión y no a la reflexión artística. En cuanto a lo segundo: ¿realmente tiene eso algo que ver con arte? ¿de ser así, qué se supone que pretende? ¿acaso logró cuestionar lo que quería o puso más bien en duda el sentido de lo artístico y sus diversas manifestaciones contemporáneas?
Por mi lado, en mi primera impresión el performance no me generó más que curiosidad en lugar de algún sentimiento apasionado de gusto o de disgusto. En cuanto a su supuesto valor artístico y su justificación, no me gustó para nada. Primero, porque creo absolutamente innecesaria la acción (la forma) en relación a su crítica (el contenido). Segundo, porque su crítica en sí misma es cuestionable. Por qué lo anterior? Pues bien, en primer lugar porque aproximándome a la obra sin el texto escrito por su performista ni con la presencia de su performista, no entendí el por qué de algunos elementos que la componían. Es el caso de las fotografías de actrices, cantantes etc, vestidas de rojo que más allá de aludir al nombre de la obra y formalmente tener relación con el rojo de la sangre, no me hicieron llegar a una conclusión crítica frente a la idea de lo femenino. Al contrario, mi única reflexión que parte de esta relación mientras escribo esto es el hecho de que la sangre, al ser un componente vital de nuestro cuerpo, tanto en el dolor de las heridas como en la menstruación (únicos acontecimientos en donde es visible), lo que representa es una pulsión de vida. De ahí su relación con el erotismo, la sexualidad o la muerte. De ahí que el rojo (como el color de la sangre) aluda a todo lo anterior. De ahí que las mujeres lo vistan. De ahí que resulte excitante, atrayente y bello; nada más. Por el contrario, la artista (creo yo), al relacionar el rojo proveniente del cuerpo con el que visten estas mujeres, lo encasilla. Instaura un discurso desde la percepción del color como estigma: las mujeres visten de rojo igual que el color de su menstruación. Las mujeres que visten de rojo están encasilladas, son íconos pervertidos por los medios cuyos vestidos simbolizan su primera herida: la vagina y la menstruación. Pardo no cuestiona lo femenino. Pardo cuestiona la significación de este color y predispone la mujer a esta significación.
Lo anterior en cuanto a mi primera impresión al ver directamente la obra. Ahora, en cuanto a mi acercamiento racional a la misma, soy critica frente al método reduccionista de la artista. Inclusive antes de verla, ante la descripción de algunas personas lo único que se me ocurrió fue que al contrario de cuestionar, lo que hace la artista es reducir mediante su performance “lo femenino” al estado fisiológico de la menstruación. En tanto mujeres, menstruamos. Y sí. No pongo en duda el hecho de que la mujer, aún en el siglo XXI sea discriminada, maltratada, pervertida, usada como símbolo sexual, reducida a lo anterior, subestimada y muchas otras cosas en diferentes ámbitos y en distintos lugares en dimensiones cambiantes. No cuestiono tampoco el hecho de que la menstruación pueda generar diferentes emociones. Que se relegue a una intimidad y no a los espacios públicos (como también la mierda, el vómito, la orina etc.). No. Pongo en duda la manera en que se quiere hacer evidente todo lo anterior, la manera en que se presenta. Critico a la artista en tanto creo que ella misma se somete al encasillamiento, a la vitrina, al encierro y la opresión; no mediante su acción sino mediante la forma en que se piensa a sí misma y frente a lo que considera “lo femenino”.
Dice: “cuestionar la idea de “lo femenino”. Lo femenino lo cuestiona desde una manera un tanto reduccionista de entender la feminidad, por lo que lo cuestionable es cómo entiende ella lo femenino y su manera de cuestionar.
“confrontando los preceptos que los medios de comunicación promueven, frente a un proceso cíclico fisiológico de las mujeres, la menstruación” Desde lo que ella presenta cuáles serían estos preceptos?: ¿Que las mujeres visten de rojo? ¿Que las mujeres pueden ser atractivas? ¿Que las mujeres son bellas sólo cuando visten de rojo? ¿Qué los vestidos rojos se parecen a la menstruación? ¿Que la mujer es mujer en tanto viste de rojo y tiene la menstruación?
“Podemos inquirir que dicho proceso que es común a todas las mujeres es evitado, si se quiere invisibilizado en las producciones mass-mediáticas que manifiestan y representan el cuerpo de la mujer y la idea de “lo femenino””. ¿Son los medios o la sociedad misma quien relega a ciertos ámbitos todo lo concerniente al cuerpo (tanto de las mujeres como de los hombres)? ¿Es la menstruación evitada o malentendida a causa de los medios o más bien de un desconocimiento sobre la naturaleza del cuerpo? ¿Es realmente necesario que los medios de comunicación muestren a las mujeres menstruando al igual que a cualquier persona cagando? ¿Tendría alguna relevancia lo anterior?
En fin. Estas son apenas algunas preguntas que ponen en duda tanto la forma de presentar su performance como de su contenido artístico. Lo anterior puesto que en primer lugar, no parece ser muy claro su discurso; y en segundo lugar, porque la manera explícita en que lo hace carece de validez en cuanto arte. Y por último está bien, sí; algo de mérito tiene tener el atrevimiento de quitarse la ropa en un espacio como ese y generar tantas discusiones. Pero inclusive ahí se quedo corta. Por qué quedarse semi desnuda si más le hubiera valido quitarse también la camiseta y mostrarle a todos que las mujeres no tenemos pelotas sino tetas.
viernes, 4 de noviembre de 2011
Hoy después de dos años me encontré con mi amiga Daniela por Internet. Ella que me lleva dos años, se acaba de graduar de arte en Barcelona. Después de que me mostrara su nueva casa y de notar el cambio en su forma de hablar, en sus gustos y sus preferencias, me manifestó su angustia por sus planes futuros y esto me llevó a hacerle algunas preguntas:
¿Qué o qué te llevó a ese estado? Al de ser artista.
El de poder ver detalles que nadie mas veía y capturarlos en imágenes audio video, etc. El poder también expresarme por medio de esto, y que al momento de exponerlo los pensamientos propios se vuelvan en colectivos. La esencia de la vida.
¿ A dónde pretendías llegar cuando decidiste estudiar arte?
A nada tan importante como cambiar el mundo o algo asi. Es algo mas propio. A conocerme, a sentir y vibrar con diferentes cosas.
¿Qué es lo que hace un artista para poder llamarse así?
Creo que un artista no puede ser cualquiera. Es necesario ser sensible y como dije antes encontrar elementos hallados en cosas sencillas o no redundantes. El tener carisma, creatividad e imaginación. El querer expresar.
¿Fue acaso decisión tuya? Y si lo fue, ¿Te imaginabas así la idea de ser artista?
Sí. Fue decisión mía. Desde el colegio lo decidí, cuando descubrí la pintura y la fotografía. Me la imaginaba así, porque eso depende de la persona que haga su arte propio. Cada quien lleva su vida como quiera vivirla.
¿Vale la pena toda esa incomodidad, toda esa dedicación?
Cuál incomodidad? Nunca me incomodo con lo que hago. Y la dedicación es extraordinaria. Siento invirtiendo mi tiempo en lo que me hace crecer como persona.
¿Crees que en Colombia somos pobres en obra que tengan interés? ¿A qué se debe esto?
En muchos casos sí. Creo que Colombia está creciendo en arte, y lo he visto por el avance en ferias de arte, exposiciones y lugares expositivos que no se veían antes. Carecemos de cultura y educación, por eso solo algunas personas aprecian algunas obras que suelen ser extrañas para el resto del mundo. Sobretodo en el arte conceptual. Falta enfásis en el video, lo interactivo y el arte sonoro. Pero ahí vamos.
¿Crees que el arte está obligado a cumplir una función, más allá de un juego de conceptos y perspectivas?
Totalmente. El arte tiene muchísimas funciones además de un concepto o una persepción. Respecto a mi caso con el arte he podido autoconocerme mas, sanarme de fatalidades que me han ocurrido y sobretodo educarme. Es un excelente medio para ver las cosas de otro modo y entenderlas mejor. También entender el desarrollo del ser humano y el por qué aveces actuamos de una o cierta forma. Identificarnos, valernos, expresarnos, educarnos. El arte es mucho más que esas dos palabras.
En cuanto al hecho de animar una obra, crees que ¿con textos se puede enriquecer la visión sobre una específica obra de arte?
Claramente. Creo importante que la obra de arte hable por sí misma, y que lo sensorial le llegue al espectador cuando la vea y la análise. Pero igualmente creo que un texto enriquece totalmente el mensaje que se quiera transmitir. Eso sí depende de la obra. No siempre se necesita de un texto para entender. También es interesante y sutil dejar a la imaginación lo que se quiere decir, pues cada cabeza piensa y siente diferente.
Antología de Ana y Gloria
De la palabra a la acción Social del Artista
Una charla con José Sarmiento
Autor: Fernando Botero
Fecha de creación: 1969
Técnica: Pastel sobre papel
Registro: Registro3348
Tamaño: 151 x 126 cm
En el centro hay un hombre. Tiene bigote y está mirando al frente. Lleva un traje negro, elegante. Una corbata del mismo color amarra su camisa blanca. Su rostro es pálido e inexpresivo. Parece inmóvil, posando para el pintor. En una mano lleva una fruta lo más parecida a una naranja. En la otra, un papel. El fondo, está lleno de volúmenes verticales que se enredan entre sí, son del mismo color del traje y se distinguen de él por algunas sombras. Parecen más como los tallos de unas palmeras que no alcanzan a salir en el espacio del retrato.
Éste no es un retrato común. Se caracteriza por un personal estilo y una gran simplificación. Los volúmenes de aquel hombre se ven deformados por su agrandamiento. Aunque creo que esto lo he visto antes.
Al recorrer la sala donde se encuentra esta obra, antes de verla, vi un retrato de una mujer gorda que posa inmóvil, ubicada en el centro del cuadro, casi sin expresión y un cigarrillo en la mano; también vi la escultura de un torso de un hombre, gordo pero con músculos; por otro lado, vi la escultura del torso de una mujer, gorda también. Caminé y caminé y sentía que todo lo que veía ya lo había visto antes, un tanto aburrido me parecía el recorrido.
La pintura El Hombre, del artista Fernando Botero fue la culminación de mi recorrido por un museo de Botero, recorrido que fue impulsado por la búsqueda de encontrar algo nuevo. Ésta, como otras obras del mismo artista, sobre voluminosas fisionomías, es una pintura completamente predecible. No hay nada de ingenio.
Tal vez, criticar la obra de Botero es una acción no muy coherente ya que pocos artistas hispanoamericanos han logrado tanta repercusión a nivel internacional como él. Es sin duda, el artista vivo latinoamericano más cotizado en el mundo actual, pero considero que gran parte de su obra una copia de sí mismo.
No experimenta sensaciones en ningún rostro, a parte de la monotonía, no va más allá de la tradición de engordar a las personas. Es el mismo efecto en todas las obras y cuando uno ya ha visto diez, no ve nada nuevo, nada original. En estas obras ya no hay un ataque a la forma que genere algún tipo de ridiculización lo cual es una característica de algunas buenas obras del artista Botero. Tampoco se puede ver una conducción del color, no hay vivacidad que se acomode ninguna estructura de líneas: no hay energía, no hay vida. Esta obra, como muchas que la rodean están basadas en una fórmula pictórica, en un patrón que se repite, es un estereotipo. No oculta nada, no muestra lo invisible, no hay ninguna condición humana en ella. Es simplemente un buen ejemplo del estereotipo botero.
Camila Montalvo.
