miércoles, 22 de agosto de 2012

Explosión en una catedral


Descripción de una obra abstracta.

Es grande, como el tablero de un salón de clase. Es oscura e inevitablemente eso te atrae. Es mi obra favorita en esta sala. El fondo es negro y sobre él hay muchos rayones y lineas, de color sobre todo amarillo ocre, y detrás (¿o encima?) pedacitos de verde aguamarina, azul turquesa, azul un poco morado, rojo carmesí, amarillo limón y marrón. Todo luce un poco desteñido, casi que como pintados con tiza, como si lo estuvieramos viendo detrás de un poco de bruma, o de ceniza, o de esa capa polvosa justo después de una explosión. 

No obstante, los colores brillan detrás de una tenue bruma, y los rayones se expanden y sobreponen caóticamente formando más rayones, más líneas, más montonera. No se sabe en donde quedarse, en donde detener la mirada, porque si ves un rayón estás viendo otro, estás viendo una red de líneas superpuestas, que forman un triángulo que en realidad es una torre llena de triangulitos, que luego es otra figura, y luego esa figura está cubriendo casi la mitad del cuadro...

Si se mira a la derecha hay menos luz que en la parte izquierda, que es de un ocre opaco con incrustaciones de colores en forma de piedritas preciosas; esmeraldas, zafiros, rubíes, etc. En toda la parte inferior parece tejerse una cuadricula inutilmente; todo arriba se desbarata. No estoy segura en dónde comienza el desorden, hacia donde se dirije, a veces parece que explota, otras veces que el negro se lo está tragando todo. 





Explosión en una catedral
Autor: Max Ernst
Fecha de creación: 1960
Técnica: Óleo sobre lienzo
Tamaño: 130 x 195 cm.


martes, 21 de agosto de 2012

Sobre "La mujer de rojo"


La mujer de Rojo           
Lina Pardo Ibarra    
http://areadeproyectos.org/intervenir/       

La obra:
En una vitrina de poco más de 1 m 50 de alto, 1 m de ancho y máximo 30 cm de largo; una mujer de estatura media, vestida sin más que una camisa blanca, permanece casi estática (impedida por el espacio físico disponible) una jornada laboral, durante 5 días de la semana, en el momento en que tiene su periodo menstrual. Bajo sus pies hay una tela absorbente que cuando ella no está testimonia su presencia al preservar la sangre que resulta de su menstruación. Frente a ellos, por fuera del vidrio, se encuentra una serie de fotografías de mujeres vestidas de rojo. Todas ellas son actrices, cantantes o de cualquier forma generadoras de los íconos de sensualidad, feminidad, sexualidad y belleza. De la película “The woman in red” de Gene Wilder el nombre de su performance: “La mujer de rojo”.                

Su justificación: Según la performista, la razón por la que se expone en La Vitrina consiste en “cuestionar la idea de “lo femenino”, confrontando los preceptos que los medios de comunicación promueven, frente a un proceso cíclico fisiológico de las mujeres, la menstruación (…)
Podemos inquirir que dicho proceso que es común a todas las mujeres es evitado, si se quiere invisibilizado en las producciones mass-mediáticas que manifiestan y representan el cuerpo de la mujer y la idea de “lo femenino””.         

Mi opinión: Nunca vi el perfomance directamente. Al menos no cuando ella se encontraba ahí. Únicamente me acerqué a su idea por medio de las discusiones paralelas que suscitó, del espacio restante y de una foto en donde la veo inerte, con la cabeza tendida hacia un lado a la fuerza y probablemente fría e impregnada de sangre. Sin duda conmocionó a mucha gente. Generó disgusto, asco, reticencia de algunos, indiferencia de otros y morbo de muchos (me incluyo). Eso sí, no creo que haya generado algún tipo de agrado, placer o gozo en algún espectador. Me refiero a la primera impresión y no a la reflexión artística. En cuanto a lo segundo: ¿realmente tiene eso algo que ver con arte? ¿de ser así, qué se supone que pretende? ¿acaso logró cuestionar lo que quería o puso más bien en duda el sentido de lo artístico y sus diversas manifestaciones contemporáneas?  
            Por mi lado, en mi primera impresión el performance no me generó más que curiosidad en lugar de algún sentimiento apasionado de gusto o de disgusto. En cuanto a su supuesto valor artístico y su justificación, no me gustó para nada. Primero, porque creo absolutamente innecesaria la acción (la forma) en relación a su crítica (el contenido). Segundo, porque su crítica en sí misma es cuestionable.  Por qué lo anterior? Pues bien, en primer lugar porque aproximándome a la obra sin el texto escrito por su performista ni con la presencia de su performista, no entendí el por qué de algunos elementos que la componían. Es el caso de las fotografías de actrices, cantantes etc, vestidas de rojo que más allá de aludir al nombre de la obra y formalmente tener relación con el rojo de la sangre, no me hicieron llegar a una conclusión crítica frente a la idea de lo femenino. Al contrario, mi única reflexión que parte de esta relación mientras escribo esto es el hecho de que la sangre, al ser un componente vital de nuestro cuerpo, tanto en el dolor de las heridas como en la menstruación (únicos acontecimientos en donde es visible), lo que representa es una pulsión de vida. De ahí su relación con el erotismo, la sexualidad o la muerte. De ahí que el rojo (como el color de la sangre) aluda a todo lo anterior. De ahí que las mujeres lo vistan. De ahí que resulte excitante, atrayente y bello; nada más. Por el contrario, la artista (creo yo), al relacionar el rojo proveniente del cuerpo con el que visten estas mujeres, lo encasilla. Instaura un discurso desde la percepción del color como estigma: las mujeres visten de rojo igual que el color de su menstruación. Las mujeres que visten de rojo están encasilladas, son íconos pervertidos por los medios cuyos vestidos simbolizan su primera herida: la vagina y la menstruación. Pardo no cuestiona lo femenino. Pardo cuestiona la significación de este color y predispone la mujer a esta significación.      
            Lo anterior en cuanto a mi primera impresión al ver directamente la obra. Ahora, en cuanto a mi acercamiento racional a la misma, soy critica frente al método reduccionista de la artista. Inclusive antes de verla, ante la descripción de algunas personas lo único que se me ocurrió fue que al contrario de cuestionar, lo que hace la artista es reducir mediante su performance “lo femenino” al estado fisiológico de la menstruación. En tanto mujeres, menstruamos. Y sí. No pongo en duda el hecho de que la mujer, aún en el siglo XXI sea discriminada, maltratada, pervertida, usada como símbolo sexual, reducida a lo anterior, subestimada y muchas otras cosas en diferentes ámbitos y en distintos lugares en dimensiones cambiantes. No cuestiono tampoco el hecho de que la menstruación pueda generar diferentes emociones. Que se relegue a una intimidad y no a los espacios públicos (como también la mierda, el vómito, la orina etc.). No. Pongo en duda la manera en que se quiere hacer evidente todo lo anterior, la manera en que se presenta. Critico a la artista en tanto creo que ella misma se somete al encasillamiento, a la vitrina, al encierro y la opresión; no mediante su acción sino mediante la forma en que se piensa a sí misma y frente a lo que considera “lo femenino”.
            Para concluir por qué demerito el performance de Lina Pardo, el siguiente fue mi último acercamiento. Vi la obra en internet cuando vi la justificación de la artista acompañada de una foto de lo sucedido en su presentación. Mi primera impresión sobre el texto fue que estaba muy mal escrito. Eso en primer lugar. Segundo, que su proyecto resulta de la reflexión de un feminismo trasnochado, consecuente con nociones desde un primer momento discutibles y a mi parecer no muy interesantes.

Dice: “cuestionar la idea de “lo femenino”. Lo femenino lo cuestiona desde una manera un tanto reduccionista de entender la feminidad, por lo que lo cuestionable es cómo entiende ella lo femenino y su manera de cuestionar.         
 
“confrontando los preceptos que los medios de comunicación promueven, frente a un proceso cíclico fisiológico de las mujeres, la menstruación”
Desde lo que ella presenta cuáles serían estos preceptos?: ¿Que las mujeres visten de rojo? ¿Que las mujeres pueden ser atractivas? ¿Que las mujeres son bellas sólo cuando visten de rojo? ¿Qué los vestidos rojos se parecen a la menstruación? ¿Que la mujer es mujer en tanto viste de rojo y tiene la menstruación?         

“Podemos inquirir que dicho proceso que es común a todas las mujeres es evitado, si se quiere invisibilizado en las producciones mass-mediáticas que manifiestan y representan el cuerpo de la mujer y la idea de “lo femenino””. ¿Son los medios o la sociedad misma quien relega a ciertos ámbitos todo lo concerniente al cuerpo (tanto de las mujeres como de los hombres)? ¿Es la menstruación evitada o malentendida a causa de los medios o más bien de un desconocimiento sobre la naturaleza del cuerpo? ¿Es realmente necesario que los medios de comunicación muestren a las mujeres menstruando al igual que a cualquier persona cagando? ¿Tendría alguna relevancia lo anterior?      

              En fin. Estas son apenas algunas preguntas que ponen en duda tanto la forma de presentar su performance como de su contenido artístico. Lo anterior puesto que en primer lugar, no parece ser muy claro su discurso; y en segundo lugar, porque la manera explícita en que lo hace carece de validez en cuanto arte. Y por último está bien, sí; algo de mérito tiene tener el atrevimiento de quitarse la ropa en un espacio como ese y generar tantas discusiones. Pero inclusive ahí se quedo corta. Por qué quedarse semi desnuda si más le hubiera valido quitarse también la camiseta y mostrarle a todos que las mujeres no tenemos pelotas sino tetas.              

viernes, 4 de noviembre de 2011

Hoy después de dos años me encontré con mi amiga Daniela por Internet. Ella que me lleva dos años, se acaba de graduar de arte en Barcelona. Después de que me mostrara su nueva casa y de notar el cambio en su forma de hablar, en sus gustos y sus preferencias, me manifestó su angustia por sus planes futuros y esto me llevó a hacerle algunas preguntas:

¿Qué o qué te llevó a ese estado? Al de ser artista.

El de poder ver detalles que nadie mas veía y capturarlos en imágenes audio video, etc. El poder también expresarme por medio de esto, y que al momento de exponerlo los pensamientos propios se vuelvan en colectivos. La esencia de la vida.

¿ A dónde pretendías llegar cuando decidiste estudiar arte?

A nada tan importante como cambiar el mundo o algo asi. Es algo mas propio. A conocerme, a sentir y vibrar con diferentes cosas.

¿Qué es lo que hace un artista para poder llamarse así?

Creo que un artista no puede ser cualquiera. Es necesario ser sensible y como dije antes encontrar elementos hallados en cosas sencillas o no redundantes. El tener carisma, creatividad e imaginación. El querer expresar.

¿Fue acaso decisión tuya? Y si lo fue, ¿Te imaginabas así la idea de ser artista?

Sí. Fue decisión mía. Desde el colegio lo decidí, cuando descubrí la pintura y la fotografía. Me la imaginaba así, porque eso depende de la persona que haga su arte propio. Cada quien lleva su vida como quiera vivirla.

¿Vale la pena toda esa incomodidad, toda esa dedicación?

Cuál incomodidad? Nunca me incomodo con lo que hago. Y la dedicación es extraordinaria. Siento invirtiendo mi tiempo en lo que me hace crecer como persona.

¿Crees que en Colombia somos pobres en obra que tengan interés? ¿A qué se debe esto?

En muchos casos sí. Creo que Colombia está creciendo en arte, y lo he visto por el avance en ferias de arte, exposiciones y lugares expositivos que no se veían antes. Carecemos de cultura y educación, por eso solo algunas personas aprecian algunas obras que suelen ser extrañas para el resto del mundo. Sobretodo en el arte conceptual. Falta enfásis en el video, lo interactivo y el arte sonoro. Pero ahí vamos.

¿Crees que el arte está obligado a cumplir una función, más allá de un juego de conceptos y perspectivas?

Totalmente. El arte tiene muchísimas funciones además de un concepto o una persepción. Respecto a mi caso con el arte he podido autoconocerme mas, sanarme de fatalidades que me han ocurrido y sobretodo educarme. Es un excelente medio para ver las cosas de otro modo y entenderlas mejor. También entender el desarrollo del ser humano y el por qué aveces actuamos de una o cierta forma. Identificarnos, valernos, expresarnos, educarnos. El arte es mucho más que esas dos palabras.

En cuanto al hecho de animar una obra, crees que ¿con textos se puede enriquecer la visión sobre una específica obra de arte?

Claramente. Creo importante que la obra de arte hable por sí misma, y que lo sensorial le llegue al espectador cuando la vea y la análise. Pero igualmente creo que un texto enriquece totalmente el mensaje que se quiera transmitir. Eso sí depende de la obra. No siempre se necesita de un texto para entender. También es interesante y sutil dejar a la imaginación lo que se quiere decir, pues cada cabeza piensa y siente diferente.


Camila Montalvo

Antología de Ana y Gloria

Antología de Ana y Gloria

El Arte es el sueño y la vida misma, es imposible no tener una visión romántica de éste, cuando se le quiere entregar la razón de existir y concebir el mundo. Ingresé a estudiar Artes y todo me imaginé menos que esto me llevaría a otros mundos, al del ser humano en su escencia más pura. Así conocí a una de varias personas valiosas; Ana, loca y soñadora, pegada al Arte como su razón de existir. Con ella hemos compartido muchos momentos que han inspirado incluso cuadros; esto lo digo por nuestra última promesa. Ésta consiste en que la primera de las dos que muera, realizará la promesa de la otra y lo que le he tenido que prometer es que cuando muera, pintaré un cuadro con sus cenizas. Ahora bien, esa ha sido una de tantas charlas conscientes y medio inconscientes que hemos tenido; incluso hemos llegado a arreglar cuestiones relacionadas con el país, el pensúm de la universidad, la actitud de la gente y la pobreza mental del país. Claro está que también improvisamos charlas al mejor estilo Dadá. Ahora, sin más preámbulos, presento a continuación una de tantas charlas en las hago el papel de periodista y ella de artista invitada.


Gloria-Nosotros siempre hemos hablado de la lambisconería de la gente para poder salir adelante en plásticas. Usted que esta haciendo profundizacion en plasticas ¿Qué piensa?

Ana- Sí, en muchos casos se da, pero eso depende del docente. Porque si un profesor marca pautas de distancia desde el principio, un alumno no tiene que ir a velar por una nota ni mucho menos por una amistad, uno no necesita de la amistad para aprender las cosas.

Gloria-El otro día hablaba con un compañero que profundiza en plásticas. Él es bastante amistoso con los profesores. Al principio decía que los profesores no eran sus amigos, pero después cambió su opinión pues la verdad... es su amiga y lo ha llevado a su taller.

Ana-Eso va de la mano con la conveniencia, si uno ve que el profe le va ayudar en el futuro, que miti y miti, pues uno le lame el culo.

Gloria-¿Usted lo haría?

Ana- Pues yo no lo he hecho, me han ofrecido tratos y todo para subir la nota y no los he aceptado.

Gloria- ¿Es muy frecuente la lamboneria?

Ana-Sí, claro, y más en los círculos de arte, porque es más difícil conseguir un puesto.
Una de dos, o tienes talento, o estas en la rosca y hay un trato de por medio.

Gloria- ¿Muchos dependen de lo que dice el profesor?

Ana- Claro, no todos estan contentos con lo que hacen y necesitan del comentario del profesor. Si el profesor no dice nada, para ellos eso es malísimo; dejan de hacer lo que hacen por un comentario.

Gloria- ¿Existe la envidia entre los compañeros?

Ana- Bastante, siempre se está mirando lo que el otro hizo o va a hacer.

Gloria-¿Cómo se mide si un trabajo es bueno?, ¿El éxito se mide porque le guste lo que haces a todo el mundo?

Ana- Cuando hay una entrega, si a varias personas les gusta es porque algo pasa, la obra está diciendo algo. El éxito está en preguntarse ¿Qué hizo esa persona? y ¿Por qué lo hizo?. Independientemente de si encuentras o no una respuesta.

Gloria- Bueno, pero ¿Cómo es tolerar la crítica? ¿Es lo que quiere el crítico lo que debemos hacer?

Ana-No, en ese punto estarías buscando lo que quiere el crítico, pero personalmente yo no busco eso.


Gloria-¿Qué es lo que espera de estudiar arte?

Ana- Salud mental. Si no hubiera estudiado Arte estaría en un manicomio o sería una niña problema en reformatorio y todo. Uso al arte para encausar lo que pienso y sueño.

Gloria- ¿Cómo se dibuja en el afuera, cuando salga de la universidad?

Ana- Pues como dijo un tío mío- uno nunca va a hacer lo que a uno no le gusta, pero si me toca vivir de hacer empanadas, no me molestaría; ojalá no, pero si me toca hacerlo no me da miedo

Gloria-¿Cómo ve esa imposibilidad de libertad al hacer algún trabajo?. Es decir, acostumbrarse tanto a que nos digan qué hacer, que en el momento que se da la libertad de realizarlo bajo sus propios parámetros, les es muy dificil configurarlo.

Ana- Ahh sí lo que hablabamos la otra vez, que cuando un docente da tema libre, la gente se bloquea y consideran que el profesor no es muy bueno por que están acostumbrados a que les digan qué hacer y cómo hacerlo. Por eso trabajan en la Universidad por una entrega.
A mi la verdad me gusta, que me digan que haga lo que yo quiera, desde que trabaje.

Gloria- Bueno, aquí en la universidad se ha presentado que algún docente te dice hasta la marca de los materiales que debes conseguir, dejando de lado la posibilidad de aprender a experimentar con pigmento y entrenar el ojo para hacer sus propios colores.

Ana- Sí, el que hace eso frena la exploración, aquí a mucha gente le falta eso. De hecho creo que la gente le tiene miedo a explorar diferentes materiales, soportes.

Gloria- Muchas veces relacionan los materiales con el resultado final.

Ana-Sí, lo malo es que a veces evalúan eso, como preparaste el soporte, si son capas delgadas o gruesas. Por ejemplo, puedes comprar tres tipos de lona costeña, pero te piden la más costosa. Y para mí no es así, no considero que eso tenga mayor resultado, por lo menos yo he trabajado con materiales más económicos y he tenido muy buenos resultados. En una ocasión no tenía dinero para un lienzo y compre cuerina y logré un buen resultado, lo más importante es lo que decía. Y todos gastaron entre $200.000 y $300.000 y yo gasté menos de $15.000 pesos. Considero que un trabajo no se debe evaluar por el valor del material, pero aquí sí se hace.

Gloria- Ya para finalizar, me gustaría que dijera algo al respecto de las Artes plásticas.

Ana- Me gustaría que no se cerrara tanto el circulo dedicándonos a todo lo que dicta la academia, sus costos y rosca, sino que sea y vaya más allá nutriendo el campo del Arte desde otras disciplinas.

Gloria B.

De la palabra a la acción Social del Artista

Diana Carolina Rodriguez y Juan David Paramo



-  Qué piensas tu de hablar sobre lo que se piensa?

-  Hay un poema de Geraldino Brasil que dice que las palabras son el disfraz de las ideas.  Hablar de lo que se piensa no es sino embarcarse a  la respuesta del Otro, simplemente lanzar un razonamiento sensible que puede tener una reacción, muchas veces no muy bien esperada. Estamos en un país en donde el principal crimen ha sido el olvido, callar lo que se piensa (en todos los aspectos) es ser cómplice de nutrir la nefasta historia del silencio y la hipocresía.

- Yo creo en el poder de la Palabra.  Cuándo la palabra deja de ser una caricia y se convierte en un hechizo?

- Respondo sin tener un absoluto, diría que la palabra se convierte en  hechizo cuando quien la escucha se siente revelado en ella, por ello su fuerza de atracción se hace presente y envuelve un ideal y/o ser.  Sin embargo, hablas de un hechizo y le entiendo como un encantamiento positivo, mas si ese encanto lleva consigo un propósito por debajo de cuerda? Como un discurso político, eso sería hechizo?

-       Hay discursos políticos que hechizan, pero tal vez es una cualidad que se ha venido perdiendo debido a la misma ridiculización de la política, de  esa esencia de las relaciones humanas que implica poder, tensión, cautela, pasión. No me imagino un discurso político de Juan Manuel Santos, debe ser semejante a un Viernes Santo, a una procesión de viejitas rezanderas con tetas caídas y la mente en las nubes. Yo creo que el poder de la palabra en los Discursos consiste en un juego de lecturas entre su locutor y los que están recibiendo el mensaje,  un juego de emociones que se debe tener en cuenta para dimensionar el poder que puede tener la dirección de acciones concretas. El hechizo del politiquero es el no reconocer la magia de la Palabra.  No son los Manifiestos (desde el Comunista, hasta el Dada, hasta el de la Antropofagía) discursos que hechizan?   

-       Hechizan por su veracidad? o por el ímpetu que llevan consigo que hace que un individuo, pueblo o nación se vean conmovidos por cada una de sus palabras? Su verdadera esencia? Ahí donde cabría el Arte?  un discurso más de política y jerarquía social?

-       Tal vez el mejor político sería un artista,  su negación frente a una autoridad, frente a una jerarquización de fenómenos superfluos, su sensibilidad abnegada, lo haría perfecto para renunciar a la seducción del falso poder. Cambiaría el sentido del discurso cuando sea perfeccionado en su técnica, cuando su visión sobrepase la simple comunicación diarréica de ideas estancadas en la historia empolvada o en el engaño de un falso desarrollo sustentado en la economía acumulativa. Pero qué tan política es el arte ahora, más en un país cansado de su clase dirigente, de esa burguesía criolla que ha castrado lo más crítico del pensamiento. Cuál es la apuesta social del artista?

-       Pero no crees que el artista podría convertirse en un político más al tratar de que con su obra, su discurso, dialéctico por su técnica , crítica o concepto quiera mas que hacer que el espectador o el pueblo se conmueva con su percepción? Como sería entonces una imparcialidad de autoridad, si para la sociedad en la que nos movemos queremos cierto grado de aceptación, una membresía que se cataloga sistemáticamente por el vínculo que uno adquiera por el círculo en el que uno se mueve.  Apuesta social con qué clase de sociedad? El pueblo o la autoridad?

- Con el que sufre, con el que llora, con el preso, con el encadenado, con el ciego, con el enfermo, con los niños, con la misma vida que gira entorno a las contradicciones de la opresión. Bajo un sistema económico donde el arte no es “costo-efectiva”, considero que la responsabilidad histórica del artista es revindicar esa capacidad de conmover, que sólo él o ella, pueden lograr. Todo proceso revolucionario debe estar cargado de arte, de estética, de creatividad, no la que plantea la autoridad, para ella está bien el orden establecido, lo inmóvil, lo fácil. Pero cómo puede el arte romper esas cadenas que lo alienan a un posmodernismo sin soluciones, al pajazo mental del “concepto”, será que el pueblo lo entiende? será que si va dirigido para el pueblo, para su propia emancipación y redefinición?



Una charla con José Sarmiento


No fue sino hasta hace poco que le pregunte a José si él sabía cómo habíamos terminado él y yo de amigos. Y las circunstancias de ese encuentro podrán parecer anormales. En efecto, nuestra amistad comenzó en una pelea de gallos. Éramos tres ese día (el tercero era Antonio Bermúdez) que habíamos ido allí un poco por curiosidad, un poco por morbo, a tomar aguardiente y hacerle barra, no a los gallos, sino a unos dueños que por razones que ninguno se acuerda empezaron a pelearse en la arena.
Recuerdo que uno de nosotros gritó: “¡Veinte mil al de bigotes!”.

Desde entonces la amistad ha continuado, con menos alcohol y menos gallos, reemplazados por café en la plazoleta del R de la Universidad. Hoy pidió un tinto. Yo pase.

_  ¿Ya no toma tino?

_ Hoy no. Y ¿Cómo va pintura?

_ Uhía nos puso una entrega final muy rara y caí en cuenta que no me falta casi nada para empezar con la tesis. Mire, son máximo tres semestres.

_ A veces prefiero no pensar en eso, no tengo idea que voy a hacer cuando salga de aquí.

_ Me gustaría irme, no sé, a algún lado. Nueva York suena bien, trabajar en un revista por un tiempo, luego una maestría en pintura en Columbia.

_ ¿A Nueva York? ¿Por qué a Nueva York?

_ Allá es como el centro de todo, pasan muchas cosas.

_ Cierto. Yo también he pensado en una maestría afuera. En Europa me gustaría, el problema es que eso es muy caro. Toca buscar una beca. Y aún así,  ¿Que va a pasar después? ¿No se ha preguntado qué haría si no consigue el éxito que espera ahora? ¿De qué carajos va a vivir?

_ Si… Pero creo que si uno trabaja le va bien. Así no sea lo que uno espera. Volvería a Colombia, es más fácil que a uno le vaya bien acá que afuera.

_ Y más si dice que estudió afuera y tiene un master en Columbia _ Nos reímos y sigo: Usted sabe cómo somos todos acá. Vivimos en un país tercer mundista, solo necesita eso para creerse mejor que todos.

_ Actitud de “recién masteriado”.

_ Y aun así no hay garantía.

_ Pero piense en… Bacon. El tipo no tuvo éxito sino como hasta los 40. Si de verdad me doy cuenta que no lo logré arriendo apartamentos y vivo de eso.

_ Imperio Inmobiliario Sarmiento.

_ Algo así. Fuera de chiste, insisto, si uno trabaja le va bien.

_ Eso es cierto y también toca creer en uno, al fin de al cabo nadie más lo va a hacer por usted.


Autor: Fernando Botero

Fecha de creación: 1969

Técnica: Pastel sobre papel

Registro: Registro3348

Tamaño: 151 x 126 cm

En el centro hay un hombre. Tiene bigote y está mirando al frente. Lleva un traje negro, elegante. Una corbata del mismo color amarra su camisa blanca. Su rostro es pálido e inexpresivo. Parece inmóvil, posando para el pintor. En una mano lleva una fruta lo más parecida a una naranja. En la otra, un papel. El fondo, está lleno de volúmenes verticales que se enredan entre sí, son del mismo color del traje y se distinguen de él por algunas sombras. Parecen más como los tallos de unas palmeras que no alcanzan a salir en el espacio del retrato.

Éste no es un retrato común. Se caracteriza por un personal estilo y una gran simplificación. Los volúmenes de aquel hombre se ven deformados por su agrandamiento. Aunque creo que esto lo he visto antes.

Al recorrer la sala donde se encuentra esta obra, antes de verla, vi un retrato de una mujer gorda que posa inmóvil, ubicada en el centro del cuadro, casi sin expresión y un cigarrillo en la mano; también vi la escultura de un torso de un hombre, gordo pero con músculos; por otro lado, vi la escultura del torso de una mujer, gorda también. Caminé y caminé y sentía que todo lo que veía ya lo había visto antes, un tanto aburrido me parecía el recorrido.

La pintura El Hombre, del artista Fernando Botero fue la culminación de mi recorrido por un museo de Botero, recorrido que fue impulsado por la búsqueda de encontrar algo nuevo. Ésta, como otras obras del mismo artista, sobre voluminosas fisionomías, es una pintura completamente predecible. No hay nada de ingenio.

Tal vez, criticar la obra de Botero es una acción no muy coherente ya que pocos artistas hispanoamericanos han logrado tanta repercusión a nivel internacional como él. Es sin duda, el artista vivo latinoamericano más cotizado en el mundo actual, pero considero que gran parte de su obra una copia de sí mismo.

No experimenta sensaciones en ningún rostro, a parte de la monotonía, no va más allá de la tradición de engordar a las personas. Es el mismo efecto en todas las obras y cuando uno ya ha visto diez, no ve nada nuevo, nada original. En estas obras ya no hay un ataque a la forma que genere algún tipo de ridiculización lo cual es una característica de algunas buenas obras del artista Botero. Tampoco se puede ver una conducción del color, no hay vivacidad que se acomode ninguna estructura de líneas: no hay energía, no hay vida. Esta obra, como muchas que la rodean están basadas en una fórmula pictórica, en un patrón que se repite, es un estereotipo. No oculta nada, no muestra lo invisible, no hay ninguna condición humana en ella. Es simplemente un buen ejemplo del estereotipo botero.


Camila Montalvo.